¿Por qué la filosofía moral moderna ha evitado sistemáticamente la cuestión de la buena vida?

Esta entrada del blog examina cómo la sociedad moderna, en condiciones que valoran la diversidad y la autonomía, ha excluido la cuestión de la buena vida, explorando sus antecedentes filosóficos y sus limitaciones.

 

Las perspectivas sobre lo que constituye una buena vida varían según las sociedades y culturas; sin embargo, cada sociedad o cultura posee una forma ideal de buena vida que sus miembros consideran deseable. Entonces, ¿qué hace que nuestras vidas sean buenas dentro de cada sociedad o cultura? ¿Cuáles son los criterios para juzgar una buena vida? Esta pregunta está relacionada con los llamados "juicios de valor fuertes" y puede considerarse una cuestión moral en el sentido más amplio. Sin embargo, los criterios para este juicio de valor fuerte, que da sentido a la vida o define su dirección, se basan en el "bien superior". El bien superior es el valor más alto entre varios bienes, posee un valor incomparablemente mayor que nuestras metas o deseos cotidianos y sirve de base para diversos juicios de valor morales. El bien superior no se forma a partir de nuestros propios deseos, inclinaciones o elecciones; más bien, se da independientemente de ellos y sirve como estándar para evaluar esos deseos y elecciones. En otras palabras, el bien superior es la fuente moral que fundamenta los juicios morales.
El bien superior, que sirve de referencia para juicios de valor sólidos, se forma y establece históricamente y puede variar entre sociedades y culturas. Por ejemplo, algunas sociedades consideran la piedad filial como su valor supremo, mientras que otras defienden la libertad. El valor supremo de cada sociedad, ya sea explícito o implícito, sirve de marco para los juicios, intuiciones y reacciones morales de sus miembros. Por lo tanto, identificar cuál es ese valor supremo permite una comprensión adecuada de los juicios y reacciones morales que se producen en esa sociedad. Una de las principales tareas de la filosofía moral es precisamente explorar y esclarecer el valor que subyace a estos juicios morales, es decir, el valor supremo.
Sin embargo, las teorías morales deontológicas y procedimentalistas han evitado abordar la cuestión de la buena vida. Esta evasión se deriva de la preocupación de que, en las condiciones de la sociedad moderna caracterizada por el pluralismo y el individualismo, proponer una visión de la buena vida y exigir su adhesión corre el riesgo de ser interpretado como una interferencia en las vidas individuales y socavar los valores de la diversidad y la autonomía. En consecuencia, esta filosofía moral moderna se ha propuesto abordar únicamente las normas morales básicas y universales o los procedimientos justos relacionados con la rectitud, evitando preocupaciones sobre el propósito o el significado de la vida relacionados con la buena vida. Esto se deriva de la opinión de que exigir más del individuo más allá de las normas morales universales básicas necesarias para mantener la sociedad podría vulnerar la autonomía personal. Al restringir excesivamente el concepto de moralidad y limitar su tarea únicamente a cuestiones de rectitud o cuestiones procedimentales, esta filosofía moral moderna lo volvió incapaz de captar los principios superiores que subyacen a las creencias morales.
Desde una perspectiva más amplia, los valores o derechos que esta filosofía moral moderna persigue o presupone no son en absoluto universales; son constructos específicos formados dentro de las condiciones temporales particulares de la modernidad. Es decir, esta filosofía moral moderna en sí misma también se formó en el contexto de un principio superior específico de su época. Por ejemplo, la deontología se formó en el contexto de ideales morales como la libertad o el universalismo, es decir, principios superiores. De igual manera, las teorías morales procedimentalistas también se formaron en el contexto del principio superior de la autonomía del sujeto racional. Por lo tanto, dado que las reglas morales defendidas por esta filosofía moral moderna presuponen valores modernos o principios superiores, la afirmación de que estas reglas morales poseen universalidad no es válida.
Otra tarea de la filosofía moral es responder qué constituye una buena vida. Cuando nuestras vidas o identidades se enfrentan a confusión o crisis, la filosofía moral debe proponer soluciones y direcciones basadas en los ideales superiores que sirven como fuente del juicio moral. Sin embargo, la teoría moral procedimentalista se centra únicamente en los procedimientos formales para asegurar la justificación moral. Por ejemplo, una forma de esto, la ética del discurso, aborda únicamente el fundamento racional de las normas o la cuestión de los procedimientos justos, excluyendo del debate racional problemas sustanciales como la naturaleza de una buena vida. En consecuencia, la respuesta a la pregunta sobre una buena vida se deja enteramente en manos del individuo, cargándole con la responsabilidad de encontrar la respuesta por sí mismo. Esta actitud de abandonar el tratamiento de cuestiones cruciales como el sentido de la vida representa un retroceso excesivo dentro de la tradición de la filosofía moral.
Cuestiones como cómo vivir bien o qué constituye la verdadera autorrealización no deben dejarse únicamente en manos de la decisión individual; deben abordarse considerando los principios superiores que constituyen el horizonte de la vida dentro de la sociedad a la que pertenece el individuo. Si el problema de la autorrealización se deja enteramente en manos de las decisiones subjetivas y existenciales del individuo, corremos el riesgo de caer en el egoísmo o el narcisismo. La cuestión de la buena vida puede abordarse racionalmente desde un principio superior, y la filosofía moral debe contribuir a este empeño.

 

Acerca del autor.

Escritora

Soy un "Detective de gatos". Ayudo a reunir a los gatos perdidos con sus familias.
Me recargo con un café con leche, disfruto caminar y viajar, y amplío mis pensamientos escribiendo. Observando el mundo con atención y siguiendo mi curiosidad intelectual como bloguera, espero que mis palabras puedan ayudar y consolar a otros.