Esta entrada de blog examina cómo las estrategias de experiencia aceleran la velocidad de desarrollo a través de la intuición, la iteración y la creación de prototipos en mercados altamente inciertos, explorando cómo las empresas pueden responder ágilmente al cambio.
Existen dos estrategias principales para el desarrollo de nuevos productos. Una es la estrategia de compresión, que se puede describir como la optimización del proceso de desarrollo. Esta estrategia se caracteriza por la capacidad de acortar el proceso de desarrollo del producto, que consta de etapas predecibles. Dado que la suma de cada etapa constituye el proceso completo, esta estrategia se centra en reducir el tiempo requerido en cada etapa. Para lograrlo, implica establecer y analizar claramente una serie de pasos, y luego acelerar el desarrollo del producto mediante la denominada "compresión".
La estrategia de compresión requiere una inversión considerable de tiempo en planificación. Este proceso contribuye a reducir el tiempo dedicado a la comunicación y la coordinación de tareas, eliminando pasos innecesarios y organizando las actividades en una secuencia eficiente. También simplifica las etapas de desarrollo al aprovechar la experiencia especializada de las empresas colaboradoras, lo que permite al equipo de desarrollo concentrarse más en las tareas principales. Además, reduce el tiempo de desarrollo y los posibles errores al reutilizar diseños anteriores acumulados en bases de datos, y ahorra tiempo al solapar parcialmente etapas de desarrollo consecutivas.
La ejecución exitosa de esta estrategia está estrechamente ligada al funcionamiento de los equipos multifuncionales. Si estos equipos operan eficazmente, consolidando la colaboración entre departamentos, el proceso de desarrollo se agilizará significativamente. Los sistemas de recompensas pueden impulsar la determinación y la concentración necesarias para completar el desarrollo dentro del plazo previsto, mejorando así el rendimiento. Sin embargo, también pueden tener el efecto secundario de fomentar la selección de proyectos relativamente más sencillos al elegir los objetivos de desarrollo de nuevos productos.
A diferencia de la estrategia de compresión, la estrategia de experiencia postula que simplemente comprimir y acelerar los procesos existentes no es suficiente para comercializar productos rápidamente. Esta estrategia se elige en entornos con alta incertidumbre, como cuando las condiciones del mercado son opacas o se requiere aplicar tecnología de vanguardia. Para responder a entornos confusos y cambiantes, enfatiza el cultivo de la intuición y el empleo flexible de diversos enfoques alternativos. Este enfoque se considera que permite un aprendizaje rápido en entornos inciertos y respuestas ágiles al cambio. Por lo tanto, es una respuesta a la incertidumbre más que a la certeza, y es iterativa más que lineal, y experiencial más que planificada. Enfatiza la aceleración del diseño de productos mediante la creación de prototipos, creyendo que la repetición puede aumentar la velocidad de desarrollo de nuevos productos.
Esta estrategia prioriza la toma de decisiones inmediata, el intercambio de experiencias en tiempo real y la flexibilidad. También tiende a acelerar el desarrollo de productos mediante la gestión frecuente de hitos y la asignación de líderes sólidos. La gestión de hitos implica evaluaciones formales, pero no se planifica con precisión. En cambio, implica la reevaluación continua del progreso actual para evitar desviaciones del rumbo y verificar las respuestas a los cambios en los mercados o las tecnologías, lo que sirve para coordinar las actividades de desarrollo que podrían volverse caóticas debido a la iteración y la experimentación. Si los miembros del equipo pierden de vista el panorama general en medio de innumerables iteraciones y experimentos, el proceso de desarrollo corre el riesgo de descontrolarse. Unos líderes sólidos desempeñan un papel crucial para prevenir esta situación y garantizar que no se produzcan retrasos en el proceso de desarrollo.