Esta entrada de blog explora los principios que sustentan cómo la tecnología de fluidos supercríticos extrae el aceite de sésamo de forma más limpia y segura, junto con sus diversas aplicaciones industriales.
¿Has oído hablar del aceite de sésamo supercrítico? Es un nombre que se encuentra fácilmente en los supermercados hoy en día. Claro que, para un estudiante universitario con pocos recursos como yo, comprar aceite de sésamo supercrítico, que es incluso más caro que el aceite de sésamo normal, es impensable. Sin embargo, el aceite de sésamo supercrítico se vende bien y su mercado también crece constantemente. ¿Por qué se vende bien a pesar de su alto precio? Vamos a averiguarlo.
Antes de aprender sobre el aceite de sésamo supercrítico, comprendamos primero qué es un fluido supercrítico. Un fluido supercrítico se refiere, literalmente, a un estado más allá del punto crítico. En pocas palabras, describe otra fase de existencia más allá de los estados sólido, líquido y gaseoso. El punto crítico marca el umbral en el que una sustancia deja de estar en su estado específico y adquiere nuevas propiedades físicas. La razón por la que esta fase supercrítica es desconocida para la mayoría es que mantenerla requiere un calor y una presión inmensos. El agua se vuelve supercrítica a 374 grados Celsius y 220 atmósferas de presión, mientras que el dióxido de carbono alcanza este estado a 31 grados Celsius y 74 atmósferas. Mantener esta fase no es tarea fácil. Entonces, ¿qué es exactamente esta fase supercrítica que justifica tal esfuerzo?
Los fluidos supercríticos se difunden con la misma rapidez y permeabilidad que los gases, además de actuar como excelentes disolventes que disuelven otras sustancias con la misma eficacia que los líquidos. Sus aplicaciones son muy variadas: se utilizan para extraer aceite de sésamo, eliminar la cafeína del café e incluso restaurar documentos históricos dañados. La investigación sobre fluidos supercríticos comenzó en la década de 1960, encontrando inicialmente su principal uso en sectores industriales como el refinado de petróleo. Sin embargo, con el tiempo, su potencial para su uso en diversas industrias, como la alimentaria, la farmacéutica y la restauración ambiental, ha cobrado cada vez más importancia. Entre estas, el dióxido de carbono supercrítico destaca como un material seguro para la extracción de alimentos como el aceite de sésamo, debido a su mínima toxicidad y reactividad química. Exploremos cómo se utilizan los fluidos supercríticos en la extracción de aceite de sésamo, una de sus aplicaciones más conocidas.
Como se mencionó anteriormente, los fluidos supercríticos poseen la permeabilidad de un gas y, además, presentan excelentes propiedades solventes. Tradicionalmente, el aceite de sésamo se producía tostando las semillas a altas temperaturas y luego prensándolas para extraer el aceite. Este método tiene dos inconvenientes principales. Primero, el residuo que queda tras la extracción no se puede reciclar. Segundo, las semillas de sésamo se queman durante el proceso de tostado. El color oscuro y el sabor amargo del aceite de sésamo convencional son consecuencia directa de esta combustión.
Sin embargo, el proceso de extracción de aceite de sésamo mediante fluidos supercríticos resuelve ambos problemas. Dado que el fluido supercrítico extrae el aceite del interior de las semillas de sésamo preservando su forma, estas conservan su aspecto original tras la extracción y pueden reutilizarse. Además, al no ser necesario tostarlas, el aceite de sésamo se extrae de forma limpia, sin quemaduras, y el daño a los nutrientes es mínimo. Por ello, el aceite de sésamo elaborado con fluidos supercríticos es tan popular entre los consumidores: ofrece un sabor y aroma más puros e intensos que el aceite de sésamo convencional, además de un mayor valor nutricional.
Una de las principales ventajas del aceite de sésamo supercrítico es el riesgo prácticamente nulo de producir benzo[a]pireno, un carcinógeno. Mientras que el aceite de sésamo convencional puede generar benzo[a]pireno durante el tostado a alta temperatura de las semillas, el método supercrítico evita este paso, lo que lo hace más seguro. Si bien los métodos convencionales se consideran seguros si las temperaturas se mantienen por debajo de un cierto umbral, garantizando que los niveles de benzopireno no superen los estándares establecidos por el Ministerio de Seguridad Alimentaria y Farmacéutica, se ha informado ocasionalmente que algunos aceites de sésamo disponibles comercialmente exceden estos límites. Precisamente por esto, el aceite de sésamo supercrítico es el preferido por los consumidores modernos preocupados por su salud: permite la extracción del aceite de sésamo de forma segura y limpia.
La tecnología de fluidos supercríticos va mucho más allá de la extracción de aceite de sésamo. También se utiliza en el proceso de descafeinado del café y desempeña un papel crucial en campos especializados como la restauración de documentos antiguos. En la eliminación de cera de documentos o pinturas antiguas, los fluidos supercríticos están ganando popularidad como una tecnología capaz de eliminar delicadamente solo las partes necesarias sin dañar el documento. Por ello, se investigan activamente en diversos sectores y es probable que en el futuro demuestren aún más posibilidades de aplicación.
Sin embargo, las tecnologías que utilizan fluidos supercríticos aún se encuentran en sus primeras etapas y presentan ciertas limitaciones debido al elevado costo y al equipo necesario para mantener las altas temperaturas y presiones requeridas. No obstante, a medida que la tecnología avance, se espera que los fluidos supercríticos se utilicen en más campos. En la sociedad actual, donde la demanda de protección ambiental y producción sostenible es cada vez mayor, la tecnología de fluidos supercríticos está ganando popularidad como una alternativa ecológica a los solventes químicos. Es evidente que esta tecnología posee un inmenso potencial para su desarrollo futuro.